lunes, 2 de junio de 2014

¿Sincera?

Si te miento te diré que no tengo miedo de que te vayas, de que me dejes algún día. Si te miento, te diré que jamás he estado celosa de alguien a quien miras o de alguien con quien hablas. Si te miento, te diré que no te amo lo suficiente como para darlo todo por ti.

Pero también si te miento, te diría que no puedo vivir sin ti, te diría que has sido la única persona en mi vida. Si te mintiera, juraría que no me duele admitir todo esto.

Sin embargo no puedo. Tengo que ser sincera y decirte que te amo sin dependencia, que te amo a tal grado que a veces me duele amarte porque hay muchas cosas que no puedo decirte que me duelen. 

Quizás para ti el silencio es otra forma de mentira, en ese caso debo admitir que te miento. Que hay cosas que me gustaría reclamar y simplemente no puedo, porque no hay razón ni motivo que sustenten lo que siento. A eso me refiero con dolor, me refiero a que no puedo cambiar todo lo que ya ha pasado, me refiero a dolor cuando digo que no soporto el que con alguien en más, en nuestra cama, hayas estado. Que la hayas besado, que lo hayas disfrutado, que hayas tocado su piel con tanta delicadeza (si no es que con más delicadeza) como a mí, que la miraste y también le dijiste que era el amor de tu vida mientras hacies el amor y tenías un orgasmo, que las cosas que sabes (en gran parte) las aprendiste con ella y que yo no pude hacer todo eso (aunque fue mi desición).

Y por eso me da miedo, miedo que llegue otra persona y entonces te enamore con la experimentada seducción que sólo esas mujeres saben lograr. Me da miedo que su conocimiento sobre tantas cosas apantalle mi dulce semblante y entonces te enamores de alguien más. Y entonces me dejes.

Por eso, prefiero no mentir. Por eso, muchas veces prefiero callar.