martes, 22 de mayo de 2012

Your way

Algunas veces podemos olvidar quiénes somos.
Algunas veces es posible perdernos, porque es difícil recorrer un camino con los ojos cerrados.
Porque muchas veces sentimos que la oscuridad nos abruma, como si abrumara más que a la simple vista, pero es porque queremos ver lo físico, busquemos el lado espiritual ¡Porque es allí dónde jamás habrá oscuridad y la luz siempre brillará! porque ese es el lugar donde realmente nos encontramos.
Muchas veces caemos ante los problemas y ante nuestra propia ineptitud, ante la crueldad y la maldad, ante el egoísmo y la mediocridad... pero no te rindas, porque eso es muy fácil y deberíamos, quizás, preferir los retos.
En alguna parte de lo que llamamos tiempo nos hemos querido apresurar cuando deberíamos esperar a que las cosas tomen un rumbo más tranquilo, a que la tormenta se calme y la brisa al fin nos deje andar con tranquilidad hacía donde debemos  ir.
Tenemos que aprender que esperar no es síntoma de perder tiempo, si no es un momento para reflexionar sobre las cosas que han ocurrido y así aprender que no debemos cometer de nuevo el error.
Si caes dos veces en el mismo hoyo debes al menos saber la salida más rápida y confiable sin dañarte.
Son tantas lecciones por aprender, que a veces parece que una vida no nos alcanza para todo lo que queremos saber.
nh

miércoles, 9 de mayo de 2012

Feliz día, mamá.

Cuando era pequeña no quería alejarme de ese calor tan placentero que me producían tus abrazos. Siempre contra tu pecho protegida del mundo que en aquél momento estaba lleno de monstruos imaginarios.
monsters
Cucui medina, descripción gráfica.

Me gustaba jugar con tu cabello y que tu me dejaras hacerlo aun sabiendo que terminaría enredado.




































Me gustaba cuando escuchabas aquellas lecturas de libros reales con cuentos inventados.
Pasaban los años y tu te esforzabas siempre porque siguiera sonriendo.
Me enseñaste el valor de cada objeto, pero me enseñaste el valor de siempre seguir aprendiendo.
De ti aprendí que he sido afortunada de todo lo que tengo.
Pero me costó mucho trabajo aprender el valor de un "te quiero".
Comprendí con el tiempo que tu amor siempre fue incondicional a pesar de destruir objetos caros, porque no hay nada más valioso que siempre estemos bien con quienes amamos.
Quizás hubo momentos que no podía darte un abrazo, tal vez ahora me arrepiento porque los extraño.


Este será el primer 10 de mayo que no podré decirte lo que guardaba cada año...
Es el error más fatal no decirle a diario, cada cosa que sentimos o pensamos. Pero los hijos nunca aprenden hasta que les pasa lo que a ti, lo que muchas veces te hizo daño.

Pero con el tiempo uno aprende, y es por eso que, así como tu muchas veces me lo hiciste saber más con hechos que con palabras, quiero decir:

MAMÁ, ¡TE AMO!


no olvido que aun te debo rosas blancas...